¿Por qué las soft skills son el arma con el que el talento humano debe enfrentarse con el talento automatizado?

Siempre a principios de cada año se plantea un ranking de las competencias más buscadas en los trabajadores por las empresas. Para 2020 se habla de tecnologías de última generación como Deep Learning, Inteligencia Artificial o Virtualización de Servidores. Según señala Karina Pérez, Associate Director at Robert Half, en su artículo “Desafíos y oportunidades profesionales en tecnología”, publicado en LinkedIn, “estamos enfrentando un cambio de paradigma en el mercado del trabajo. Una característica de éste es que hay mucha mayor flexibilidad en los roles y cada vez menos rigidez respecto a la relación entre profesión y competencias”.

En la actualidad, los conocimientos tecnológicos no son ya el único punto en el que las empresas ponen el foco. Se buscan perfiles que tengan un punto de diferenciación en cuanto a competencias más relacionadas con flexibilidad, trabajo colaborativo y aprendizaje continuo. Según señala Pérez, se buscan habilidades  “que pueden contribuir a que un profesional asuma desafíos en áreas diversas, como puede ser el caso del ámbito tecnológico”.

Un estudio llevado a cabo por Learning LinkedIn, concluyó que las habilidades como la creatividad y la gestión ante los cambios son, para el 57% de los líderes empresariales consultados, más importantes que las llamadas ‘hard skills’. De este modo, el estudio pone de relieve la importancia que las ‘soft skills’ o habilidades blandas (que son subjetivas, personales y, a menudo, ligadas al ámbito social) para las empresas y los profesionales que buscan revalidar su posición en la organización, en un momento en el que la automatización comienza a hacerse presente en muchos procesos.

Ya son muchos los lugares de trabajo donde máquinas comparten espacio con personas y la única manera de que las personas podamos competir con ellas es el manejo de las ‘Soft skills’. Pero, ¿de qué manera pueden las empresas dar valor a estas competencias sin dejar de lado la ya necesaria automatización? He aquí el quid de la cuestión. Es ahora labor de los responsables de RRHH de encontrar la balanza entre el talento humano y el talento automatizado. Y es también momento de que las personas empecemos a reforzar nuestro expertise no solo en el campo tecnológico sino también en la flexibilidad, proactividad, inteligencia emocional e intercultural, creatividad, etc. entre muchas, para aportar un valor diferenciador a las competencias que pueden mostrar robots y máquinas.

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